Empezamos esta temporada pensando que íbamos a duplicar las cifras de 2024. Las hemos multiplicado por más de 150. En noviembre de 2025, El Vaso Verde alcanzó el hito de un millón de vasos reutilizables lavados en el año, trabajando con 20 ayuntamientos de la Comunidad de Madrid, 3 grandes espacios de eventos y más de 250 entidades, asociaciones y clubes deportivos. La cifra es contundente, pero la historia que cuenta es operativa, no publicitaria.
Cuando hablamos del millón con clientes, técnicos de ayuntamiento o periodistas, lo primero que aclaramos es lo que no es: no es una proyección, no es marketing, no es la suma optimista de unidades en circulación multiplicada por un número de usos potenciales. Es el dato literal de unidades que han pasado por nuestra planta de lavado en 2025, lote a lote, registro a registro, con trazabilidad completa para auditoría a petición del cliente.
Llegar ahí no fue un único salto cuantitativo. Fue una transformación de modelo operativo que aprendimos en parte a marchas forzadas, en parte aprovechando años previos de trabajo más artesanal.
El cambio de escala
En 2018 pusimos en circulación los primeros vasos del sistema. Algunos siguen en activo hoy y han pasado por más de veinte eventos cada uno. La operativa entonces era más cercana al artesanado: pocos eventos, mucho seguimiento manual, cada vaso prácticamente conocido por su nombre.
Entre 2019 y 2022 construimos el sistema operativo replicable: el flujo de depósito y retorno con incentivo económico, los protocolos de lavado industrial certificado, la trazabilidad por lote, el informe de impacto que entregamos al cierre de cada evento. No fue un sprint de innovación; fue carpintería operativa. Probar, medir, ajustar.
"Un vaso reutilizable no es sostenible solo por serlo. Lo que lo hace sostenible es el modelo de consumo que hay detrás."
— José Laorden, fundadorEsta frase, que se ha convertido en una de las que más repetimos cuando explicamos el proyecto, no es retórica. Es una conclusión empírica. Hemos visto eventos donde se reparten vasos reutilizables que terminan en el suelo, en cubos de basura mezclados, vendidos como souvenires sin recuperación posterior. En esos casos el vaso reutilizable acaba siendo más residuo que el desechable, porque pesa unos 50 gramos frente a los 6 gramos de un vaso de un solo uso. Si no vuelve, multiplica el problema en lugar de resolverlo.
Por eso insistimos tanto en el sistema completo. El depósito de un euro por vaso es la pieza central. El asistente paga al primer servicio, y recupera el euro al devolver el vaso en cualquier punto de retorno del evento. Y aquí está la idea elegante: cualquier persona puede devolverlo y recuperar la fianza. Si el vaso se queda en el suelo, alguien lo recoge para cobrar el euro. El sistema convierte cada vaso perdido en un incentivo para terceros.
Lo que vimos cambiar en las plazas
El cambio más visible para el público no es el vaso en sí, sino el suelo del recinto. En muchas fiestas populares, antes no se podía caminar entre vasos tirados por la calle. Ahora los espacios se mantienen limpios. Y eso, que parece anecdótico, genera un cambio cultural más profundo del que esperábamos.
"Hemos visto fiestas limpias donde antes no se podía ni caminar."
— José LaordenLos vecinos se enorgullecen del estado del recinto. Los ayuntamientos lo notan en su gestión de residuos posterior. Los organizadores lo notan en la imagen del evento al día siguiente. Y los propios asistentes empiezan a entender que el vaso no es un envoltorio desechable: es parte de la infraestructura del evento, igual que las barras o el escenario.
Otro efecto colateral interesante: los vasos llevan habitualmente el escudo del ayuntamiento o la imagen del evento. Eso los convierte en una herramienta de identidad local. Funcionan como objeto coleccionable no oficial: muchos asistentes pagan el euro de depósito y deciden quedárselo. Esto a veces se ha utilizado mal —vendiendo vasos como souvenires sin sistema de retorno, lo que rompe el modelo—, pero cuando se gestiona bien, ese deseo de coleccionarlos refuerza el carácter cultural del evento.
El hito Alcorcón: 5.000 vasos diarios
Si hay un caso operativo de 2025 que sintetiza el salto de escala, es el de Alcorcón. En sus fiestas patronales instalamos un contenedor de lavado in situ, dentro del recinto. Eso nos permitió limpiar hasta 5.000 vasos diarios durante las celebraciones y reincorporarlos al circuito de inmediato.
Hasta entonces, el flujo estándar era: recogida en campo → transporte a planta → lavado industrial → almacenaje → reincorporación al evento siguiente. Ese ciclo, dependiendo de la distancia y la planta, puede durar más de 24 horas. Para fiestas patronales largas y con picos muy concentrados, eso obliga a multiplicar el stock disponible.
Con el contenedor de lavado in situ, cerramos el ciclo en menos de 24 horas dentro del propio recinto. Cambia la economía operativa por completo: necesitamos menos unidades en circulación porque rotan más rápido, reducimos transporte y bajamos el coste para el cliente.
Contenedor de lavado in situ
- 5.000 vasos diarios lavados dentro del recinto
- <24 horas ciclo completo recuperación-lavado-redistribución
- Reducción del transporte entre planta y evento
- Menos stock necesario en circulación gracias a la rotación rápida
Este modelo abre una vía operativa que aún no hemos explotado del todo: contenedores de lavado modulares para grandes eventos. Es probablemente uno de los frentes de innovación más relevantes para 2026.
Trabajar con la administración pública
Una parte importante del salto de 2025 es haber consolidado la relación con ayuntamientos. Hoy operamos con 20 administraciones locales en la Comunidad de Madrid: Madrid, Torrejón de Ardoz, Coslada, Getafe, Pinto, Alcorcón… más otras quince. Hemos desarrollado cinco licitaciones pioneras para la gestión de vasos reutilizables, algo que hace tres años simplemente no existía como tipología contractual.
Trabajar con la administración tiene sus exigencias. Los ciclos son largos, hemos tenido proyectos que han tardado tres o cuatro años en materializarse. La tesorería es un reto: no facturamos hasta que todo el ciclo de lavado termina, y los pagos públicos suelen tardar entre 60 y 90 días. Pero también hay ventajas estructurales: la administración es un cliente fiable, el trabajo bien hecho se repite, y cada licitación pionera abre el camino para municipios vecinos que adoptan modelos similares en años posteriores.
Las cifras del año
Más allá del titular del millón, los números agregados de 2025 dibujan una infraestructura creciente:
A esto se añaden 3 grandes espacios de eventos con operación continuada y la consolidación operativa fuera de Madrid: hemos trabajado en Cataluña (Calsotada Fest, La Siesta Salou) y nos preparamos para activar más territorios el año que viene.
Dos premios institucionales
2025 ha sido también el año de dos reconocimientos institucionales que validan el modelo desde ángulos complementarios. El Premio Madrid Impacta 2025, otorgado por el Ayuntamiento de Madrid en la categoría de Mayor Impacto Medioambiental, distingue iniciativas con impacto ambiental positivo en la ciudad. Y el Premio AJE Madrid 2025, otorgado por la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid, reconoce la trayectoria emprendedora del proyecto.
No son sellos decorativos. Son una inyección de credibilidad operativa: cuando entramos en una conversación con una administración pública o con una gran entidad y mencionamos que hemos sido premiados por nuestro impacto ambiental, la conversación cambia de registro. Te escuchan de otra forma, y eso abre puertas que antes había que empujar mucho.
Lo que viene
El sueño que tenemos enfrente, y que probablemente nos lleve los próximos años, es un vaso único para todo Madrid: que un mismo vaso retornable pueda usarse indistintamente en cualquier distrito o evento de la ciudad, desde Carabanchel hasta La Latina. Una infraestructura común, compartida, replicable a nivel municipal.
"Soñamos con un vaso único para todo Madrid. Que los madrileños se acostumbren a llevar su propio vaso, igual que llevan una botella reutilizable."
— José LaordenSi lo conseguimos, no será solo un salto operativo. Será un cambio cultural: pasar del vaso desechable individual al vaso retornable colectivo, en una ciudad de tres millones de habitantes y miles de eventos al año. La diferencia en residuos no se cuenta en miles, sino en millones por año.
El millón de 2025 es, en ese sentido, un punto intermedio. Suficiente para mirar atrás y ver que el modelo funciona. Insuficiente para mirar adelante y conformarnos.
Reportaje basado en datos operativos de El Vaso Verde correspondientes a 2025 y en la entrevista a José Laorden publicada por Carlos López en El Diario de Madrid el 14 de noviembre de 2025. Las cifras agregadas son consultables a petición del cliente con la trazabilidad por lote correspondiente.


