Prueba distintas fianzas y mira al momento si cubren los vasos que no vuelven, cuánto efectivo necesitas para devolverlas y cuánta gente hace falta en los puntos de devolución.
La fianza tiene dos trabajos: conseguir que la gente devuelva el vaso y cubrir el coste de los que no vuelven. Por eso la regla más útil es sencilla: la fianza debe ser igual o mayor que lo que te cuesta reponer un vaso. Así, cada vaso que no vuelve queda pagado por su propia fianza.
Además, conviene que sea una cantidad redonda que se pague con una sola moneda. Agiliza las barras, evita buscar cambio y hace que la devolución sea rápida, que es cuando se forman las colas.
Si cobras fianza, la ley te obliga a devolverla. El artículo 7.6 del Real Decreto 1055/2022 dice que, si el promotor cobra un depósito por cada vaso reutilizable, «deberá habilitar los mecanismos necesarios para garantizar la devolución del depósito una vez el vaso sea retornado por el consumidor». En la práctica, eso significa tener puntos de devolución con efectivo suficiente y abiertos hasta el final del evento.
El simulador calcula tres cosas. El dinero de las fianzas, repartido entre lo que se devuelve y lo que nadie reclama, comparado con lo que cuesta reponer los vasos perdidos. El efectivo que conviene tener en los puntos de devolución, que es mayor si las devoluciones se concentran al final. Y las personas necesarias para atenderlas, suponiendo unos diez segundos por devolución.
La fianza debe ser igual o mayor que lo que cuesta reponer un vaso, para que cada vaso que no vuelve quede pagado por su propia fianza. Además, conviene una cantidad redonda que se pague con una sola moneda, como 1 o 2 euros, porque agiliza las barras y la devolución.
Sí. El artículo 7.6 del Real Decreto 1055/2022 establece que, si el promotor cobra un depósito por cada vaso reutilizable, debe habilitar los mecanismos necesarios para garantizar su devolución cuando el vaso se retorna.
Corresponden a vasos que no han vuelto. Por eso es importante que la fianza cubra el coste de reponerlos: así, el dinero de las fianzas sin reclamar paga los vasos perdidos.
Depende de cuántas fianzas se devuelvan y de cuándo. Si la mayoría del público devuelve el vaso al irse, conviene tener en los puntos de devolución una parte grande del total a devolver, y en la moneda de la fianza para no tener que dar cambio.
Con una fianza que merezca la pena recuperar, puntos de devolución bien señalizados y situados en el camino de salida, y abiertos hasta el final del evento. Cuanto más fácil sea devolver el vaso, más vasos vuelven.