Se usa todo el curso
Una clase de 25 niños son 25 cumpleaños. El kit no se queda en un armario: sale cada semana.
El cambio es este: una caja de vajilla reutilizable que vive en el colegio y que las familias piden prestada para el cumple. Nada más. Lo paga el AMPA una vez y es gratis para todas las familias, curso tras curso.
Los cumpleaños de los niños se celebran casi siempre fuera del colegio: en el parque, en casa, en un local. Y en casi todos se tiran entre cuarenta y cincuenta piezas de plástico en dos horas de fiesta.
La alternativa no exige que nadie cambie de costumbres. La vajilla es del colegio y se presta. La familia no compra nada, no almacena nada y no tira nada. Solo la devuelve limpia.
La mayoría de las buenas intenciones de un AMPA mueren en la logística. Esta funciona porque no hay logística que mantener: cuatro pasos que hace la familia sola, explicados en un cartel que repartís y ya está.
La familia avisa unos días antes. La caja está en el colegio y se entrega sin más trámite.
En el parque, en casa o donde sea la fiesta. Cincuenta servicios dan de sobra para una clase entera con padres incluidos.
La familia la devuelve limpia. Es la única regla del sistema, y es la que hace que funcione sin que nadie lo gestione.
De vuelta a secretaría, lista para el siguiente cumpleaños. Que suele ser la semana siguiente.
Empezó en el colegio de uno de nosotros, hace tres cursos, con el AMPA comprando una caja y poco más. Nadie montó un proyecto ni pidió una subvención. Sigue en marcha porque las familias lo usan sin que haya que recordárselo.
¿Y si esto se hiciera en todos los colegios de España? Miles de gestos pequeños que, juntos, dejan de ser pequeños. Pero esa cuenta no la hacemos nosotros: empieza por un AMPA que decide que en su cole se hace así.
Quizá la mejor forma de enseñar economía circular no sea explicarla, sino hacer que crezcan viviéndola con total naturalidad.
Una clase de 25 niños son 25 cumpleaños. El kit no se queda en un armario: sale cada semana.
La familia no paga nada. Para el AMPA es un servicio que ofrece, no una cuota que cobra.
Cada familia lo devuelve limpio. Ni lavar, ni comprar reposición, ni llevar un registro.
Un proyecto de residuo cero que cabe en una imagen y encaja en cualquier plan del centro.
Porque seguir como siempre también cuesta. Lo que pasa es que lo paga cada familia por su lado y nadie suma la cuenta.
Las 1.100 piezas salen de la proporción del colegio que lleva tres cursos con el sistema: 45 cumpleaños y cerca de 2.000 piezas, unas 44 por fiesta. En un colegio de doce aulas pasan de 13.000 al año.
Lo paga el AMPA una vez. A partir de ahí, el servicio es gratuito para todas las familias del colegio, curso tras curso.
Una caja completa, lista para usar desde el día que llega.
Es la opción que recomendamos para el primer curso: se decide en una junta, sin presupuesto extraordinario.
Vasos y platos impresos con el nombre y el logo de vuestro colegio o AMPA.
Da para varias cajas, así que es la opción de los colegios de dos o tres líneas que quieren tener una por etapa.
Precios sin IVA y sin envío. Escríbenos y te decimos qué sale a cuenta según el número de aulas que tengáis.
Meted el número de alumnos del colegio y os decimos lo que supone, por familia y por curso, y cuántos residuos deja de tirar vuestro centro.
Te respondemos en menos de 24 horas con el presupuesto cerrado y la propuesta en un PDF de una página, listo para llevar a la junta.
Dentro de veinte años no se acordarán del vaso. Se acordarán de que en su cole se hacía así.
Pedir el kit para vuestro colegio