Decidnos cuántos sois y cómo es la celebración. Os decimos cuántos vasos hacen falta, de qué tamaño, qué cuestan y cuánto plástico de usar y tirar os ahorráis.
Montajes del diseño sobre el vaso, no bodas celebradas: así queda impreso lo que nos digáis.
Lo primero: el banquete no cuenta. En la mesa se sirve con la cristalería de la finca, y ahí no hay plástico que sustituir. El vaso reutilizable entra donde hoy hay desechable, que en una boda son dos sitios: el cóctel, que se toma de pie y fuera, y la barra libre. Contar también el banquete daría una cifra más gorda y un presupuesto más caro, pero el primer catering que lo leyera sabría que el número está inflado.
Con eso, las bebidas salen de sumar momento a momento:
| Momento | Bebidas | Sobre cuánta gente |
|---|---|---|
| Cóctel de bienvenida | 2 por invitado | Todos |
| Barra libre | 1,3 por hora | El 70 % que se queda |
| Recena | 0,8 por invitado | El 70 % que aguanta |
El 70 % no es un número redondo por casualidad: en una boda de tarde los abuelos y las familias con niños se van pronto, y la barra la aguanta aproximadamente dos tercios largos de la lista. Si en la vuestra se queda todo el mundo hasta las siete, sumad una hora de barra en la calculadora y os acercáis.
Estos números cuadran con los de la calculadora general, donde una boda son 5 bebidas por persona: cóctel más tres horas de barra dan 4,7 y cuatro horas dan 5,6, así que la media de 5 cae justo en medio. Si comparáis las dos páginas, los números se sostienen.
Casi nunca hacen falta tantos vasos como bebidas, y lo que decide la diferencia es qué pasa con el vaso durante la noche. Hay tres formas y en una boda las tres son razonables:
| Qué pasa con los vasos | Cuántos hacen falta |
|---|---|
| Cada invitado se lleva el suyo | Uno por persona y un 12 % de margen |
| Se lavan durante la celebración | Cada vaso da unas tres vueltas; nunca menos que la gente que hay a la vez |
| Un vaso limpio en cada copa | Tantos como bebidas, más un 5 % |
La primera es la que no existe en unas fiestas de pueblo y aquí es la más interesante: si el vaso lleva vuestros nombres y la fecha, deja de ser logística y pasa a ser el detalle de boda. Uno que además se usa, que es más de lo que puede decir el abanico.
Porque pedirle un euro de depósito a un invitado que ha venido con traje y regalo rompe la lógica del evento. El sistema de fianza es una maravilla en unas fiestas patronales, donde hay tres mil desconocidos y nadie recoge, y un despropósito en una boda. Aquí el coste del vaso va dentro del presupuesto, y los vasos se recogen solos al final de la noche: con ciento cincuenta invitados y una barra no hace falta montar ningún circuito de retorno. Lo contamos largo en este artículo.
Cada bebida servida en un vaso reutilizable es un vaso de usar y tirar que no se fabrica ni acaba en la basura. Un vaso desechable de plástico pesa unos 6 gramos, que es el mismo dato que usa la calculadora general. Una boda de ciento veinte invitados con cóctel y cuatro horas de barra ronda las seiscientas bebidas: unos tres kilos y medio de plástico que no se tiran. No es una cifra para salir en el telediario, pero es la vuestra, y no hay ninguna razón para generarla.
El precio que sale es el de comprar los vasos, con la tarifa real de nuestro proveedor y sin IVA. Es el mismo cálculo que hace la tienda, así que si luego los configuráis allí el número no os va a cambiar de repente. Si preferís que nos encarguemos nosotros de todo —llevarlos, lavarlos y recogerlos, y que el día de la boda no tengáis que pensar en ello— eso va por presupuesto, porque depende de dónde sea la finca y de a qué hora acabe.
Depende de qué pasa con los vasos durante la noche. Si cada invitado se lleva el suyo, unos 135: uno por persona y un 12 % de margen para roturas y despistes. Si se lavan durante la celebración, bastan unos 125 porque cada vaso da varias vueltas. Y si se sirve un vaso limpio en cada copa, hacen falta tantos como bebidas, que en una boda con cóctel y cuatro horas de barra rondan las 600.
No. Pedirle un euro de depósito a un invitado que ha venido con traje y regalo rompe la lógica del evento. El sistema de fianza funciona en unas fiestas patronales, con miles de desconocidos y nadie que recoja, pero en una boda el coste del vaso va dentro del presupuesto y los vasos se recogen solos al final de la noche.
El banquete se sirve con la cristalería de la finca, así que ahí no hay nada que sustituir y la calculadora no lo cuenta. El plástico de una boda aparece en el cóctel, que se toma de pie y fuera, y sobre todo en la barra libre. Es donde entra el vaso reutilizable.
Sí, grabados a una tinta con los nombres y la fecha. Es lo que convierte el vaso en el detalle de boda: uno que además se usa. La calculadora os da los dos precios, lisos y grabados, para que comparéis. El grabado tiene un mínimo de 100 unidades por modelo.
Un vaso desechable de plástico pesa unos 6 gramos. Una boda de 120 invitados con cóctel y cuatro horas de barra ronda las 600 bebidas, así que son unos tres kilos y medio de plástico que no se fabrican ni se tiran. No es una cifra enorme, pero es la vuestra.
Las dos cosas son posibles. Comprarlos sale a cuenta si os los queréis quedar o si son el detalle que se llevan los invitados. Si preferís no pensar en ello el día de la boda, nos encargamos de llevarlos, lavarlos y recogerlos; eso va por presupuesto porque depende de dónde sea la finca y de a qué hora acabe.